Ya no quedan muchos compañeros que recuerden como trabajábamos los diseñadores gráficos de estudio hace unas cuantas décadas. A la mayoría de profesionales de la comunicación y la producción gráfica y visual que se han incorporado al “oficio” en estos últimos 10 años les queda muy lejos el concepto de Arte Final clásico.

Recuerdo, a los inicios de empezar con todo esto del diseño gráfico, que el trabajo de estudio requería de habilidades con el rotring y el tiralíneas con gouache blanco apoyado siempre en un paralex y el cartabón, mientras pegabas las galeradas de texto en un lienzo de papel couché. Para corregir algún carácter cortábamos papel, fabricábamos acentos de forma artesanal… en fin, el trabajo de estudio era artesanía pura, eso incluía accidentes con el cutter de forma habitual.

Recuerdo que para pegar los textos en el couché utilizábamos el Spray Mount –del que te tragabas la mitad– y algunos éramos más afortunados y podíamos utilizar encoladoras de cera, mucho más limpias y no tóxicas. Las Artes Finales eran piezas delicadas y se envolvían en papel sulfurizado para su entrega y/o presentación, piezas únicas.

Algún año más tarde empezamos con la repromaster, una máquina fotográfica gigante (una ampliadora) con un proceso de revelado ultra tóxico (al que casi todos los artefinalistas estábamos expuestos durante horas) y que permitía reproducir copias para diferentes adaptaciones a tamaño de las AAFF. Fue una auténtica revolución del trabajo en cadena, ahora le llamaríamos “escalabilidad del artefinalismo”. Pasábamos tantas horas que llegábamos a inventar diferentes procesos químicos y conseguir resultados artísticos. Llegué a ganar un primer premio de Arte con la repromaster, que en aquella época patrocinaba Agfa, la gran marca centrada en fotografía por aquellos tiempos. Hoy, nadie sabe lo que es una repromaster.

Podría estar escribiendo horas sobre como trabajábamos al principio y de como empezó a entrar la informática en nuestro oficio para ayudarnos a ser más productivos y más precisos. Primero los Commodore Amiga 2000 y al poco los primeros Apple, Ci, Si, LC… algunos recordarán como trucábamos esos ordenadores (LC) para conseguir procesadores de comilla flotante (con software)… cambiando discos SCSI… en fin, “tuneado” puro y duro. Luego ya, con internet (módems de 14400), fue una auténtica revolución. La de verdad.

¿Porqué internet lideró el gran cambio y la reconversión del sector? Porque todos los medios cambiaron y se encaminaron a lo digital. Muchos sectores de la producción como Fotomecánicas, Imprentas tradicionales y otros basados en lo analógico desaparecieron del mercado de forma acelerada. No había trabajo. Recuerdo a un gran amigo, con el que en aquella época compartía jornadas en la naturaleza, que era propietario de una fotomecánica en la que invirtió una auténtica fortuna. Su nivel de vida era estratosférico, hablamos de 1992. En 1994 había perdido todo por falta de demanda. La reconversión lo liquidó, literal (por desgracia).

Hoy en día cualquier Imprenta tradicional es prácticamente residual (lujo) o se dedica al sector editorial (por suerte resiste) o al páckaging. Han desaparecido los flyers y los sales folders con plastificado mate.

Con esto quiero decir que la evolución y reconversión (digitalización) es algo asumido y que todos intentamos aplicar. Con lo bueno y con lo malo. La IA ha llegado para ayudarnos, para optimizar. No debe ser el centro, debe ser un recurso que en algunos casos (programación web) será el principal. Quitará trabajo a muchas personas que no hayan sabido aprovecharse de ella. ¿El secreto? utilizar la fuerza del ataque, a tu favor (pequeño saltamontes).

El hecho de hacer cursos y estudiar habilidades en IA va a ser una constante, y los cursos de hoy, mañana ya no te servirán pero debes estar subido al tren, para poder coger el siguiente en la próxima estación.

Y llegamos al punto de inflexión de este escrito.

Hablemos de Creatividad, del núcleo duro, desde siempre.

¿La IA ha mejorado la creatividad?

La respuesta es rotunda. NO.

¿La IA ha mejorado el proceso creativo?

La respuesta es rotunda. SI.

La IA te echará una mano en procesos, te simplificará el camino con su data. Comodidad, rapidez, recursos (Mud boards, imágenes, videos, datos, históricos…) muchísimas herramientas, pero siempre solamente para allanar el camino a una ejecución rica y rápida de tu idea y de la producción. Es el complemento perfecto para un equipo creativo permitiéndote dar forma a tus ideas rápidamente.

Muchos hemos vivido cambios alucinantes en nuestra vida profesional y nos hemos adaptado aprovechando lo que nos ofrece el mundo digital y todavía somos indispensables pero… ¿Hasta cuando?